Hay arroces que se comen y arroces que se recuerdan. El arroz de marisco de Don Bigote se llama El Bigotudo y es de los segundos: langostinos, chocos, pimiento y un sofrito lento que sabe a domingo de sobremesa larga.
Estamos en el Club La Barrosa, en Chiclana de la Frontera, y aquí un arroz no se despacha. Se encarga, se espera y se comparte. Lo demás lo pone la mesa.
Langostinos, chocos y pimiento, y poco más
La lista es corta a propósito. Langostinos enteros repartidos por encima, chocos, tiras de pimiento rojo y verde asomando entre el grano y el arroz cogiendo el color del fondo. Nada que camuflar: en un arroz de marisco como este se ve todo lo que lleva antes de probarlo.
Por eso no le ponemos adornos ni cremas encima. Cuando el producto es el que tiene que ser, el arroz de marisco se defiende solo y el trabajo consiste en no estorbarle.

El sofrito lento es donde se decide todo
El sofrito es la parte que nadie ve y la que más manda. Va despacio, sin atajos, y es lo que hace que el grano sepa a algo desde el primer bocado en vez de saber solo a lo que lleva por encima. Un arroz de marisco con prisa se nota, igual que se nota uno que ha tenido su tiempo.
Esa es la idea que llevamos a toda la cocina: sin prisa y con el producto por delante. En el arroz de marisco se ve mejor que en ningún otro plato, porque no hay manera de disimular un fondo flojo.
El pimiento, por ejemplo, no está de adorno. Va en tiras dentro del arroz y suelta lo suyo mientras se hace, igual que los chocos. Cuando llega a la mesa, cada cosa sigue siendo reconocible y sabe a lo que es.
Mínimo dos personas: esto es para compartir
El Bigotudo sale para dos como mínimo. No es un plato individual ni pretende serlo: llega la paellera entera a la mesa, se reparte y se come a la vez, cada uno pescando sus langostinos. Un arroz de marisco para uno solo no tendría ninguna gracia.
Y después viene lo mejor, que es lo que pasa cuando la paellera se queda vacía y nadie se levanta. La sobremesa larga es parte del plan, no un añadido: por eso contamos con que la mesa se quede ocupada un rato más, y por eso no venimos a meter prisa a nadie.
Funciona igual con dos que con seis. Lo que cambia es el tamaño de la paellera y la cantidad de conversación que se junta alrededor, que suele ir en proporción.

El arroz de marisco se encarga al entrar
Nuestros arroces son siempre por encargo. Se piden al llegar y se hacen desde cero, así que hay que contar con la espera: un arroz de marisco hecho al momento sería otra cosa, y no la que queremos servir.
La espera tampoco es un problema, la verdad. Se pide el arroz de marisco nada más sentarse, se va picando algo mientras, y cuando llega la paellera ya nadie tiene prisa por nada.
Dónde lo comemos: C. el Erizo, 4, Chiclana
Don Bigote está en C. el Erizo, 4, Chiclana de la Frontera, Cádiz, dentro del Club La Barrosa, junto a Novo Sancti Petri y a unos 10 minutos en coche de la playa. Si andas por la zona buscando un arroz de marisco para una comida larga, ya sabes dónde estamos.
Vecinos de Chiclana, gente que baja a la playa y quien está de paso por Novo: en la mesa acaban mezclados todos, y con el mismo plan. Se pide al entrar, se espera y luego no hay quien levante a nadie de la silla.


El Bigotudo no va solo: tienes los tres, con precios y cómo encargarlos, en nuestra página de arroces en Chiclana.
Preguntas frecuentes
¿Qué otros arroces hay además de El Bigotudo?
El Campero, de carnes ibéricas, y el Black & White, de chocos. Los tres van por encargo, igual que este.
¿Podemos picar algo mientras se hace el arroz?
Para eso está la barra. Unas gildas, gamba blanca de Huelva a la plancha o la ensalada Don Bigotes aguantan bien la espera.
¿Se puede comer en la terraza?
Sí, y es lo que más nos piden. La terraza está al aire libre dentro del Club La Barrosa, junto a Novo Sancti Petri.
¿Merece la pena avisar antes de ir?
Si sois grupo o queréis sitio fuera, mejor reservar. El arroz en sí se encarga ya sentados en la mesa.